En este artículo, Jesús Alberdi Sudupe e Íñigo Alberdi Páramo analizan el impacto del avance de las ciencias, los grandes volúmenes de datos y la inteligencia artificial en la práctica médica, defendiendo que el progreso tecnológico no puede sustituir la reflexión personal del profesional sanitario. A partir del modelo bioético de Paul Ricoeur, distinguen tres niveles del acto médico: el prudencial, centrado en la singularidad de cada paciente; el deontológico, basado en las normas profesionales; y un tercer nivel reflexivo, en el que el médico examina críticamente su propia identidad, sus valores y la fundamentación ética de sus decisiones. Los autores enriquecen esta propuesta con aportaciones de Charles Taylor, Xavier Zubiri, Álvarez Turienzo y Hans Jonas para destacar que la identidad profesional, la responsabilidad moral y la reflexión en soledad constituyen elementos imprescindibles de una medicina verdaderamente humanista. Concluyen que, frente al creciente protagonismo de la inteligencia artificial y la protocolización de la asistencia, es necesario preservar un espacio de autorreflexión que permita integrar el conocimiento científico con la dimensión ética, antropológica y humana del encuentro entre médico y paciente.