La Dra. Beatriz Domínguez-Gil es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Salamanca. Hizo la residencia en la especialidad de Nefrología en el Hospital 12 de Octubre, de Madrid, donde ejerció durante varios años en el ámbito de la Nefrología, participando además en el trasplante renal. Ha sido médico de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) desde el año 2006 hasta el año 2017, en el que se le designó como directora general de dicha institución. Por lo tanto, la mayor parte de su vida profesional la ha desarrollado en esta organización. Es difícil encontrar alguna actividad profesional que no le vincule a la ONT.


Carlos Pose: ¡Hola, Dra. Domínguez-Gil! ¿Qué tal está? Ante todo, quiero agradecerle el tiempo, que es oro, sobre todo en un cargo como el suyo, que nos está concediendo…


Beatriz Domínguez-Gil: ¡Hola! ¿Qué tal? Muchas gracias a vosotros.


CP: Hace años hicimos una entrevista similar a esta a su antecesor, al Dr. Matesanz, que estuvo en el cargo durante muchísimos años, hasta el año 2017, que es cuando se incorpora usted. ¿Cómo vivió el cambio en la dirección? Como usted ya estaba en la Organización desde hacía años, probablemente no fue un cambio muy brusco.


BDG: En realidad sí supuso un gran cambio. Hasta ese momento gran parte de mi actividad dentro de la ONT estaba centrada en la cooperación internacional, principalmente con países anglosajones. Esta posición dentro de la ONT, me permitía tener una visión muy global de toda la organización, porque, por una parte, exportaba lo que hacíamos y, por otra parte, lo que aprendía fuera lo importaba. De hecho, estuve muy implicada en el desarrollo de programas muy novedosos, como el de la donación en asistolia, el trasplante renal de donante vivo, el trasplante renal cruzado, la figura del donante altruista… Todas estas novedades realmente eran programas que se estaban desarrollando en otros países, y que importábamos aquí. En la ONT siempre hemos estado muy atentos a los avances internacionales en materia de donación y trasplante, y hemos importado y exportado con éxito iniciativas y conocimiento en esta materia. En cualquier caso, asumir la dirección de la organización para mí fue un gran reto y un gran cambio. Por una parte, me sentí muy honrada de ser considerara por parte de mi predecesor y por parte de los responsables de la toma de decisiones en aquel momento, la persona que podía liderar y podía continuar con la dirección de la ONT. Por otro lado, sentí una gran responsabilidad, porque es muy difícil crecer y mejorar, pero es más difícil mantenerse en niveles de excelencia. Siempre se espera que sigamos creciendo y sigamos mejorando, pero es poco conocido que tenemos una estructura muy reducida, unos medios que no han crecido en consonancia con nuestra actividad y mantener estos niveles es complicado. Por tanto, asumí el cargo con orgullo, ilusión y sensación de responsabilidad. Me parecía importante que se hubiera respetado el concepto de que tomara las riendas de la ONT alguien que lo conocía desde dentro, y que se mantuviera un perfil eminentemente técnico en la dirección, porque esto es muy relevante para nuestro ámbito. Es un organismo eminentemente técnico. Lleva mucho tiempo y mucha capacidad de estudio alcanzar un conocimiento de cómo funciona el sistema y puede ser una organización muy sensible a cambios en una dirección diferente, quizá con un perfil menos técnico. Por lo tanto, todas esas son las sensaciones que tuve llegado el momento.