Parecen dos conceptos incompatibles, ciencia y fraude. Ciencia es la búsqueda de la verdad respecto de nuestro mundo y todas las realidades que lo componen. Ciencia y verdad se da por supuesto que resultan inseparables. De hecho, así ha sido a lo largo de la historia. Todavía en el siglo XIX se veía al científico como una especie de sacerdote de esa religión de los nuevos tiempos, la ciencia. Entre nosotros, el ejemplo paradigmático es, sin duda, el de Ramón y Cajal. ¿Quién osaría poner en cuestión su honestidad, o dudar de la veracidad de sus datos científicos? En este mundo secularizado la ciencia se ha convertido en una especie de religión, en la que los científicos son como sus sacerdotes. En ciencia la probidad se da por supuesta, igual que el valor en la milicia.


Por eso el fraude científico nos resulta tan desconcertante. Según la revista Nature, en 2023 se retractaron más de diez mil artículos científicos.